Cuidar nuestra sonrisa va mucho más allá de cepillarnos los dientes cada día. A veces, aunque mantengamos una buena rutina de higiene, la placa y el sarro se acumulan en lugares donde el cepillo no llega.

En Clínica Isdent, en Pedrera, vemos a menudo pacientes que confunden una limpieza dental normal con una limpieza dental profunda. Aunque suenen parecidas, en realidad son tratamientos muy distintos, cada uno con un objetivo específico.

La limpieza dental profesional, también llamada profilaxis, es un tratamiento preventivo que elimina la placa y el sarro que se acumulan sobre los dientes y alrededor de las encías. Su finalidad es mantener la boca sana y prevenir enfermedades como la gingivitis o la periodontitis antes de que aparezcan.

Durante este procedimiento, el odontólogo o higienista utiliza instrumentos de ultrasonido para desprender los depósitos calcificados y, después, pule la superficie de los dientes para dejarla suave y brillante. Es rápida, indolora y muy efectiva para mantener una buena salud bucodental.

En la mayoría de los casos, no se necesita anestesia. Usamos un aparato de ultrasonidos que genera pequeñas vibraciones para eliminar el sarro, seguido de cepillos especiales y una pasta pulidora que ayuda a retirar las manchas superficiales. El resultado es una sensación de limpieza inmediata y un esmalte más liso.

Lo ideal es realizar una limpieza dental cada seis meses o, como mínimo, una vez al año. Sin embargo, cada persona es diferente: quienes fuman, padecen encías inflamadas, personas con diabetes o que tienen tendencia a acumular más placa bacteriana pueden necesitarla con mayor frecuencia. En Clínica Isdent valoramos cada caso de forma personalizada para establecer la periodicidad adecuada.

La limpieza dental profunda es un tratamiento más especializado que forma parte del área de periodoncia. Se indica cuando existe una infección de las encías o una enfermedad periodontal avanzada. En este caso, el sarro no solo está visible sobre el diente, sino también bajo la línea de la encía, afectando a las raíces y al hueso que sujeta la pieza dental.

Cuando observamos bolsas periodontales o encías inflamadas que sangran con facilidad, sabemos que una simple profilaxis ya no es suficiente: es necesario actuar más a fondo.

Las encías son como un escudo que protege las raíces de los dientes. Cuando la placa bacteriana se acumula durante mucho tiempo, este escudo se inflama y se separa del diente, formando lo que llamamos bolsas periodontales. Dentro de ellas, las bacterias se multiplican y dañan los tejidos de soporte. Si no se trata a tiempo, puede derivar en la pérdida dental.

El tratamiento consiste en el raspado y alisado radicular, una técnica con la que eliminamos el sarro y las bacterias que se esconden bajo la encía. Se realiza por zonas y suele requerir anestesia local para evitar molestias.

Primero limpiamos en profundidad la raíz del diente (raspado) y luego alisamos su superficie (alisado radicular) para evitar que las bacterias vuelvan a adherirse con facilidad.

Tras el procedimiento, es normal que las encías estén algo sensibles o sangren ligeramente durante uno o dos días. Recomendamos cepillarse con suavidad, usar un enjuague antiséptico y evitar alimentos muy duros o calientes durante las primeras horas. En poco tiempo, las encías se recuperan y el tejido inflamado mejora visiblemente.

Mientras que la limpieza convencional es un tratamiento preventivo, la limpieza profunda tiene un propósito terapéutico: tratar una enfermedad ya existente. La primera se centra en la superficie del diente; la segunda llega hasta la raíz, debajo de la encía.

En la limpieza normal trabajamos sobre la parte visible de los dientes. En la limpieza dental profunda, en cambio, actuamos dentro de las bolsas periodontales, utilizando instrumentos más finos y precisos. Es un proceso más largo y minucioso, que requiere varias sesiones según el grado de afectación.

Aunque la limpieza profunda pueda generar pequeñas molestias, los resultados son muy satisfactorios: encías más firmes, aliento fresco y una mejor salud bucal general. El paciente recupera la estabilidad de sus dientes y evita complicaciones mayores.

Confundir una profilaxis con una limpieza profunda puede hacer que el problema avance sin darnos cuenta. En Clínica Isdent insistimos en la importancia de realizar revisiones periódicas para detectar a tiempo cualquier signo de enfermedad periodontal.

Nuestro equipo lleva años especializado en periodoncia y tratamientos de raspado y alisado radicular, lo que nos permite ofrecer resultados eficaces y duraderos. Gracias a nuestra experiencia profesional y académica, ayudamos a nuestros pacientes a mantener encías sanas y una sonrisa libre de complicaciones.

Te asesoraremos con la cercanía y profesionalidad que nos caracteriza para que vuelvas a sonreír con confianza.